jueves 30 de octubre de 2008

Dick Butkus "El Animal"

En la memoria de ningún naturalista está el recuerdo de un oso paseándose libre por las calles de Chicago, excepto uno: Dick Butkus. Apodado "El Animal" por sus rivales, Butkus fue el middle linebacker de los Chicago Bears durante nueve brillantes campañas. Su deseo de ser el mejor en su posición le llevó a convertirse en uno de los cinco mejores defensores de toda la historia de la NFL. La tradición de middle linebackers en los Chicago Bears es la más rica en la historia de la liga, con hombres como Bill George, Mike Singletary y recientemente Brian Urlacher, pero Butkus sobresale por encima de todos ellos como el más grande en la historia de la franquicia en el plano defensivo.

"La gente cree que los Bears me mantienen durante la semana en una jaula, y me sacan de ella los domingos para jugar. Nadie cree que yo pueda hablar, ni siquiera escribir mi propio nombre", así bromeaba Butkus sobre el pánico que inflingía en los rivales con los placajes más duros que se habían visto nunca en los campos de juego. Con su metro noventa y tres centímetros de altura, y 110 kilos de peso, Butkus poseía la velocidad y agilidad como para realizar placajes de banda a banda, y cubrir a los tight ends más rápidos en jugadas de pase. Pero no se limitaba a detener las jugadas, en los placajes trataba de romper los cuellos de los rivales...

Criado en la ciudad de Chicago, Butkus desarrolló su período universitario en Illinois, y fue elegido en la primera ronda del draft de 1965 por los Chicago Bears con el número tres absoluto. En el training camp, Butkus debería competir con Bill George por el puesto de middle linebacker titular. George era ya una leyenda en los Bears, con los que llevaba jugando desde 1952. Al final, Butkus no sólo se ganó la titularidad, sino que fue nombrado All-Pro en su primer año, y sólo la increíble campaña de su compañero de equipo, Gale Sayers (que anotó 22 TD), le privó de ganar el premio de rookie del año.

Desgraciadamente para Butkus, sus grandes actuaciones no se traducían en victorias para el conjunto de Chicago. El legendario entrenador George Halas dejó finalmente el equipo en 1967 tras cuarenta temporadas -repartidas en cuatro etapas- como head coach de los Bears. Desde ese momento el declive de los de Illinois fue progresivo. Una temporada de 1-13 en 1969 confirmaba los presagios de que Chicago era un equipo sin rumbo. Increíblemente, y a pesar de ese penoso balance, Butkus fue elegido mejor defensor de la temporada esa campaña. Un año después Butkus repetiría el premio de mejor defensa de la temporada, pero sufriría una lesión de rodilla que le obligó a pasar por el quirófano. La rodilla nunca terminó de responder al tratamiento, pese a lo que Butkus siguió dominando la competición sin síntomas de caída.

También en 1970, Butkus recibió un importante premio "no oficial". En una encuesta realizada a los veintiséis entrenadores de la NFL sobre qué jugador escogerían para iniciar un conjunto de expansión, nueve de ellos votaron por Dick Butkus. Sus nueve votos eran tres más que el siguiente, Joe Namath, quien estaba en lo más alto de su carrera tras haber ganado la Superbowl III.

Finalmente, tres años después, en 1973, la rodilla de Butkus terminaría por ceder. Con la obligada retirada, los Bears perdían a su mayor leyenda en la historia de la franquicia en ese momento. Y lo más triste es que al igual que Sayers, abandonaba los campos de juego no sólo sin haber disputado una Superbowl, sino siquiera un partido de playoffs. El balance total de los Bears en los nueve años en los que estuvo Butkus fue de 48-74-4 (40.3% de victorias). En total dejó en el recuerdo 22 intercepciones, 25 fumbles recuperados, 8 nominaciones para la Pro Bowl y siete inclusiones en el mejor equipo de la liga (All-Pro).

Pero por encima de todo ello, Butkus será recordado por su entrega, lucha y decisión por destruir literalmente el juego ofensivo rival. "Si tuviera elección, me enfrentaría antes a un oso pardo. Rezo por que me levante cada vez que me golpee Dick Butkus" (MacArthur Lane, antiguo runningback de la NFL).

miércoles 29 de octubre de 2008

Reggie White, el predicador

Reggie White, el segundo máximo realizador de sacks (tras Bruce Smith) fue durante su periplo profesional uno de los jugadores más respetados, tanto dentro como fuera del campo. Fue modelo a seguir por compañeros y rivales en la NFL, y en su comunidad como predicador.

Tras una exitosa carrera universitaria en la Universidad de Tennessee (donde se ganó el apodo de 'Ministro de Defensa'), White no dio el salto a la NFL sino a la recién creada USFL, al igual que hicieron otras muchas estrellas colegiales de la época como Jim Kelly, Mike Rozier, Steve Young, Keith Millard, Herschel Walker o Doug Flutie. Jugando para los Memphis Showboats, White mostró su calidad cosechando 193 placajes y 23.5 sacks en apenas dos temporadas. En la segunda de ellas, en 1985, su equipo alcanzó las semifinales de la liga, pero fue eliminado por los Oakland Invaders.

Innumerables problemas asolaban la nueva liga, y muchos de los grandes jugadores comenzaron a emigrar a la más consolidada NFL. White lo hizo ese mismo año, y el 20 de septiembre rubricó su firma en un contrato con los Philadelphia Eagles, que le habían seleccionado en la primera ronda del draft suplemental un año antes.

La adaptación de White a la NFL no pudo ser más rápida, y pese a actuar como defensive tackle y llevar en las piernas encima toda la campaña primaveral en la USFL (18 partidos) consiguió promediar un sack por encuentro disputado (13). En la siguiente temporada confirmó las expectativas creadas y con sus 18.0 sacks se ganó la primera de sus trece nominaciones consecutivas para la Pro Bowl.

En 1987 el predicador completó una de las campañas más espectaculares que jamás haya producido un defensive end, posición a la que se movió ya de forma permanente. Sólo pudo actuar en doce partidos a causa de la huelga de jugadores durante septiembre y octubre, pero aún así fue capaz de registrar la astronómica cifra de 21.0 sacks, a únicamente uno del entonces récord de Mark Gastineau (22.0 en 1984). Ni que decir tiene que fue nombrado jugador defensivo de la temporada. Poco a poco los Eagles fueron formando un gran bloque en torno a White. Buddy Ryan, ex coordinador defensivo de los Chicago Bears campeones en 1985, se hizo cargo del equipo, y hombres como Randall Cunningham, Jerome Brown, Seth Joyner, Clyde Simmons o Eric Allen fueron artífices de un conjunto que alcanzó los playoffs durante tres años consecutivos (1988-90).

Desgraciadamente para ellos todas esas apariciones en la post-temporada se saldaron con derrota, y para 1992, tras otra debacle en playoffs (esta vez en Dallas), White había tenido suficiente.

Tras apoyar firmemente al sindicato de jugadores en su propuesta de creación de la agencia libre, White se convirtió en la primavera de 1993 en el primer fichaje sonado de esta nueva era de igualdad. Todo el mundo esperaba que firmase con uno de los grandes equipos de la competición, como Dallas, Miami o San Francisco, pero sorprendentemente se decidió por Green Bay, un conjunto que no ganaba el título desde 1967 y que en aquella época era constantemente rechazado por la mayoría de los jugadores. El frío clima de Wisconsin y sobre todo la pobre perspectiva de futuro del otrora legendario equipo echó a atrás a muchas estrellas, pero no a White que recaló en Green Bay "en su búsqueda de Dios".

White firmó eso sí un suculento contrato por cuatro temporadas y diecisiete millones de dólares, el mayor hasta entonces para un jugador defensivo. La adquisición pagó dividendos para Green Bay, que en un año -y sin haber realizado mayores fichajes- pasó de tener la defensa nº 23 a lucir la nº 2. Esa mejora unida a la presencia del joven Brett Favre a los mandos del ataque, permitió a los Packers presentarse en los playoffs y caer únicamente ante los entonces casi imbatibles Dallas Cowboys.

El equipo tejano se convirtió en una pesadilla para los "cheese-heads", que durante tres años seguidos se vieron privados de sus sueños de reverdecer laureles a manos de los Aikman, Smith, Irvin y compañía. Especialmente dolorosa fue la derrota en la final de conferencia de 1995, cuando Dallas tuvo que echar mano de toda su experiencia para solventar una desventaja de cuatro puntos en el último período y terminar ganando por 38-27 un épico encuentro.

La fabulosa reconstrucción de los Packers se iba finalmente a completar, y tras muchos años intentándolo White iba a recibir su recompensa, el anillo de campeón. Nadie pudo contener a Green Bay durante la temporada de 1996. Favre conquistó su segundo MVP en la que hasta ahora ha sido de largo su mejor campaña en la NFL, Reggie encabezó una defensa que fue la número uno de la competición, y por si fuera poco Desmond Howard surgió de la nada para añadir un poco de picante con sus espeluznantes retornos. Todo ello combinado por el maestro en la banda, Mike Holmgren. La mezcla fue totalmente indigesta para el resto de la competición, que no pudo hincarle el diente a los queseros.

En la Superbowl XXXI, Green Bay cumplió los pronósticos y derrotó a New England Patriots por 35-21 en el Louisiana Superdome de Nueva Orleans. El MVP del encuentro fue Howard, pero en el recuerdo de los aficionados siempre quedará la portentosa actuación de White, que acumuló tres extraordinarios sacks sobre Drew Bledsoe (único hombpe capaz de conseguirlo en una final), incluidos dos seguidos en el tercer cuarto en los que literalmente arrasó a su par, el offensive tackle Max Lane.

Problemas de espalda empezaron a molestar notablemente a White en 1997, aunque no obstante todavía pudo totalizar 11.0 sacks, su undécima campaña superando la decena de placajes al quarterback detrás de la línea de scrimmage. Green Bay parecía haberse asentado como la nueva dinastía reinante, y tras dos portentosas exhibiciones defensivas en los playoffs, apenas debía cumplir el trámite de derrotar a su oponente de la AFC en la Superbowl. Pero esta vez la Conferencia Americana tenía en Denver Broncos un digno rival. Los pequeños (para la NFL) hombres de la línea ofensiva de Denver superaron en todo momento a White y sus compañeros a base de esquemas y rapidez. Por supuesto también ayudó el buen hacer de Terrell Davis, que con sus 157 yardas y 3TD puso fin al reinado de trece años de la NFC en la gran final. Los Broncos conquistaron la primera Superbowl de su historia al imponerse por 31-24 en una de las mejores finales de la historia.

La derrota dejó un sabor amargo en White, que sorprendió a todos cuando anunció su retirada el 19 de abril de 1998 en pleno fin de semana del draft. Tan solo dos días después se retractó de su decisión y anunció que continuaría jugando para los Packers al menos durante una temporada más.

La decisión final de seguir en activo no pudo ser más acertada, puesto que a los 36 años White realizó una de sus mejores campañas. Por segunda vez en su carrera fue nombrado jugador defensivo del año, gracias a sus 16.0 sacks en otros tantos encuentros. A destacar el hat-trick logrado en temporada regular sobre Steve Young, uno de los quarterbacks más móviles de la historia de la liga. Precisamente el quarterback de los 49ers terminaría con la carrera del predicador al completar con Terrell Owens un milagroso pase que culminó uno de los choques más memorables de los playoffs, el wild card entre Green Bay y San Francisco de 1998. Tras la conclusión del encuentro, White rezó en el césped del Candlestick Park junto a varios de sus compañeros y rivales en una estampa que ya era tradicional, pero que entonces cobró un mayor significado porque el legendario nº 92 ya había declarado que ésa sería su última campaña.

Pero como tantos otros en el mundo del deporte, White quería más, y tras tomarse un año sabático en 1999 volvió a la NFL con los Carolina Panthers para la temporada 2000. Desafortunadamente el regreso no fue nada exitoso, tanto individual (tan solo 5.5 sacks, la peor marca de su carrera) como colectivamente (Carolina no alcanzó los playoffs en una campaña que comenzó con aires de Superbowl). En el Monday Night de la Semana 13 se enfrentó a sus antiguos compañeros de Green Bay, y en la línea de lo que fue una gris temporada para White no realizó ni un solo placaje, cuanto menos un sack a su amigo Brett Favre.

Sus 198.0 sacks se mantuvieron como mejor marca de la historia hasta que Bruce Smith alcanzara los 200.0 hace un par de temporadas. Pero además de ser un maestro en el 'pass-rush', White también era igualmente temido por su capacidad para detener la carrera (las pocas veces que los rivales decidían intentarlo hacia su lado), amén de un magnífico líder en el vestuario. Por si fuera poco, su resistencia fue formidable. En quince años en la NFL sólo se perdió un partido, en diciembre de 1995 por un problema muscular en un muslo.

Esta vez sí el predicador había terminado su labor en los terrenos de juego y se dedicaría por completo al trabajo en su comunidad. Desgraciadamente esta tarea quedó cortada de raíz el pasado 26 de diciembre de 2004. Pero su legado siempre estará ahí, a nivel profesional en la NFL (como miembro del equipo del 75 aniversario de la liga, del equipo de la década de los ochenta y de los noventa, así como futuro miembro del Salón de la Fama) y a nivel personal desde su fundación www.reggiewhitefoundation.org.

Jim Brown, los récord son irrelevantes

Para muchos, Jim Brown, runningback de los Cleveland Browns durante nueve increíbles temporadas, ha sido el mejor jugador de fútbol americano que haya pisado jamás un campo de juego. Se retiró cuando sólo contaba con 30 años de edad, tras haber sido el MVP de la liga. Quizás de haber continuado jugando nadie podría haberse siquiera acercado a los récords que estableció al retirarse.

Desde muy temprano en su carrera Brown demostró no sólo ser un buen jugador de fútbol americano, sino un extraordinario atleta. En el instituto en New York, llegó a anotar en un partido de baloncesto 55 puntos, ganando numerosos premios en varios deportes. Promedió 14.9 yardas por carrera, 38 puntos por encuentro de baloncesto y destacó también en el salto de altura.

De las cincuenta universidades que reclamaron sus servicios, eligió la universidad de Syracuse, donde Brown fue all-america en fútbol americano y en lacrosse, además de ser un magnífico jugador de baloncesto y béisbol, y terminar quinto en el campeonato nacional de decatlón. Era el sucesor de Jim Torpe, un histórico de los años veinte, cuyo apellido da nombre al trofeo de MVP de la temporada de la NFL.
En la primavera de 1957 se efectuó como cada año el draft de la NFL. Los Cleveland Browns, que habían ganado la liga en los años 1950, 1954 y 1955, venían de una mala temporada de 5-7 en el 56. La pérdida de su quarterback estrella Otto Graham provocó claramente el bajón del equipo. Así, todos los directivos de los Browns estaban decididos en usar su elección número 2 en la primera ronda del draft en Len Dawson, un prometedor quarterback que había destacado en Purdue. Pero los Pittsburgh Steelers, que tenían el número 1 absoluto, eligieron a Dawson, y así Cleveland se tuvo que "conformar " con Jim Brown.

La decisión fue nefasta para los Steelers. Después de haber desechado a Johnny Unitas (para muchos el mejor quarterback de la historia) dos años antes, ahora dejaban pasar al que iba a convertirse en el mejor jugador de la historia. Además, Dawson sólo completaría cinco pases con los Steelers en tres años, para luego triunfar en Kansas City durante trece brillantes campañas.
Así, los Cleveland Browns eran entrenados por el mítico Paul Brown, y tendrían su máxima estrella y el más grande en la historia de la franquicia en Jim Brown, ¿el destino?

Aunque Paul Brown, que llevaba en el puesto de entrenador en el equipo desde 1950 (cuando Cleveland llegó a la NFL), era reacio a colocar rookies en la alineación titular, Jim fue un fijo desde el primer día.

Su primer año fue toda una premonición de lo que vendría en los años posteriores: 942 yardas de carrera para liderar la liga, premio de rookie del año, un récord de 9-2-1 y primera aparición en el campeonato de la NFL. Ante los Detroit Lions, su touchdown de 29 yardas no evitó la paliza por 59-14 que recibió su equipo.
Ese partido marcó los años siguientes. En 1958, a pesar de liderar de nuevo la liga con 1527 yardas y 17TD (en doce partidos) y ser nombrado el MVP de la temporada regular, la campaña terminó de la peor manera. En encuentro de playoffs divisional en New York ante los Giants, Brown sería limitado a ocho yardas en siete carreras, y los Giants ganarían 10-0.

En los tres años siguientes Brown lideraría la liga en yardas de carrera, pero eso no sería suficiente ni para una aparición en los playoffs. Así, en 1962 Brown viviría el peor año de su carrera. Fue el único de sus nueve años en que no lideró la liga en yardas de carrera, y se vio inmerso en una batalla con el entrenador Paul Brown. Sorprendentemente, Art Modell, que había comprado el equipo un año antes, echaría a Paul Brown al finalizar la campaña, al que reemplazaría un antiguo asistente del equipo, Blanton Collier.
Collier le dio la oportunidad a Brown de correr su jugada favorita, el "sweep". Éste se lo agradeció con una campaña histórica: 291 carreras, 1863 yardas, 6.4 de media, y 12TD, liderando la liga en todas esas clasificaciones.

Al año siguiente, en 1964, la adquisición vía draft del receptor Paul Warfield, y la resurrección de Frank Ryan en el puesto de quarterback mejoró el equipo considerablemente. Brown no era el único foco de atención en el ataque de Cleveland. Un récord de 10-3-1 les metió en la final ante los poderosos Baltimore Colts de Unitas. Brown lideró la carga con 114 yardas de carrera, que unidas a los 3TD de pase de Ryan dieron el título a los Browns de Jim Brown por 27-0.

Nadie podía imaginárselo en ese momento, pero 1965 iba a ser el último año de Brown en la NFL. El 20 de Septiembre superó la marca establecida por Don Hutson de touchdowns en una carrera, anotando su número 106 ante los Philadelphia Eagles .

Cleveland ganaría 11 partidos de 14 ese año, y Jim fue nombrado MVP por segunda vez en su carrera, gracias a sus más de 1500 yardas de carrera y 21TD. En el partido por el título ante los Green Bay Packers en Lambeau Field, sus esfuerzos no evitarían la victoria de los hombres de Vince Lombardi por 23-12.

Una semana después, en su novena Pro Bowl en nueve años, Brown anotaría tres touchdowns en su -a la postre- último encuentro en la liga.
En el verano de 1966, Brown se encontraba en Inglaterra actuando para la película "Los doce del patíbulo". Asombrando a medio mundo, Brown anunció allí mismo en Londres su retirada de la NFL para dedicarse íntegramente a su carrera cinematográfica, algo que según él le valdría para proclamar los derechos de la raza negra. A sus 30 años, él mismo consideraba que le quedaban seis años al máximo nivel, pero la decisión estaba tomada.

El éxito le acompañó también en su nueva carrera. Rápidamente consiguió papeles en películas como "The Dirty Dozen" (Los doce del patíbulo), "Ice Station Zebra" y "Black Gunn", para ser el actor principal en "tick...tick...tick" y "100 Rifles". Aunque generalmente en sus actuaciones se aprovechaba su físico, Brown demostró ser un competente actor.

En 1971, ineludiblemente ingresó en el Salón de la Fama, y hoy en día sigue trabajando para la comunidad negra. Vino, vio, venció... y desapareció en lo más alto de su juego, ése fue Jim Brown: "asegúrate de que cuando alguien te plaque recuerde lo mucho que le dolió". Jim siempre vivió bajo esa filosofía, jamás se retiró lesionado de un campo de juego. Ése fue su principal objetivo, jugar con dignidad y orgullo. "Los récord son irrelevantes".